Alcanzar la cima no siempre es llegar a lo más alto. Es llegar al punto maximo, sí, pero no tiene porque ser físico. Es decir, no tiene que ser necesariamente llegar a un lugar. En mi caso me di cuenta que habia llegado a la cima de mi vida cuando me detectaron mi enfermedad. Y ese momento fue agotador, como si hubiera estado escalando la montaña más alta. Todo lo que vino después fue cansador, pero luego sentí una enorme felicidad como la que siente quien conquista el pico más alto de una montaña.Años despues decidí que tenia que alcanzar otras cimas, como si el haber vencido el linfoma me daba superpoderes para alcanzar lo que yo quisiera. Lo que yo no sabía es que era cierto.
Me inscribí en un curso y tomé lecciones de seguridad para sacar mi carnet para escalar. Comencé entrenar y a ir de excursiones. Escalé de manera gradual las sierras de Tandil y las de Cordoba. Nunca una gran montaña, pero los lugares a los que subí fueron prueba suficiente de que yo lo logré.
No conforme con ello subí haciendo treckinga a dos volcanes en Italia, y una vez más me demostré a mi misma que yo podía alcanzar las metas que me proponía. Vencí el linfoma y sigo adelante, o mejor dicho hacia arriba.
Hoy estoy alejada de las cuerdas y los mosquetones, pero conservo hermosos recuerdos y amistades, y no descarto desempolvar el arnes para aventurarme hacia las alturas proximamente.-

